
Bueno pos eso. Hoy no tenía que haber salío... Ay mi madre! Si con lo felí que estaba yo yendo tan solo de mi casa al gym y del gym a mi casa. En el gym veía cosas extrañas, ya que la gente se prepara pal veranito, como una lesbiana chunga y gordilla intentando ponerse macizorra, un cholaco flipao cuyas palabras primeras al ver al entrenador fue "Yo solo quiero ponerme fuerte esto de los biceps y así" (todo ello con su camisetilla sin mangas y ajustada, marcando esa falta de chicha), un tío extraño que se ducha con las gafas puestas y según creo, puede que tenga peluquín y que para levantar un montón de peso prefiere joderse la espalda a pedir ayuda. Total, que yo ya adaptado a la vida tan solo viendo los freaks del gym y hoy se me ocurre irme con biel con la bici a dar un rulo por Palma... pa qué más!
Salimos de mi casa contentos y felices. Ya la cosa empezó mal porque los zapatos de deporte me los había dejao en el gym. Pues eso, salimos dirección "Castell de Bellver" porque hoy estábamos deportistas. No sabíamos muy bien por dónde ir pero teníamos una idea.

Medio perdíos dimos con el sitio. Pero justo antes de empezar la ascensión llegó el primer golpe de la mañana. El freno trasero de la bici se destensó y se me salió la maneta. Menos mal que hicimos samba y yo que me había llevao las herramientas lo arreglamos en un plis. Comenzamos la ascensión, todo correcto y al llegar arriba un poco de vistas y pa abajo frenando un poco por si acaso se me fuera a destensar otra vez el bicho y me escoño. Bueno, una vez abajo decidimos irnos para el "Portixol", es decir, pal otro lao de palma. Poquito a poco vamos tirando y justo delante de la Catedral, encontramos por el carril bici una cosa increible... una silla de ruedas de esas electrónicas con su conductor (el supuesto inválido) y encima, sentao encima y totalmente espatarrao, un tío al que denominamos "El hermano feo de Freddy Kruger". Nos quedamos un ratillo callaos riéndonos mientras nos mirábamos uno al otro y luego lo comentamos. Aunque no nos dio mucho tiempo. Sin recuperarnos de ese san suceso, pasamos por una plaza donde hay una "playa" totalmente de piedras cual rompeolas. Allí había una pareja con su hija supusimos, haciendo no sabemos el qué. Simplemente escuchamos un "
Ayúdenme por favor! Que se está muriendo". Nosotros dimos un frenazo y dimos la vuelta. Vimos ahí al tío sosteniendo el cuerpo lacio de su mujer. Biel se quedó cogío sin recordar si quiera que tenía móvil. En un momento escuchamos a un tío con voz estrangera llamándo al 112 y con un español bueno que tenía pero con poca pronunciación, el tío puso to su entusiasmo en decir que estábamos en el "Portixol" en frente del bar "Es Vaixell". Por las veces que lo repitió, el tío del 112 no sabía ni si hablaba de alguna parte de España. Ahí Biel estuvo atento y le dijo "
Dile que estamos pasao el muelle". Bueno, estuvimos un poco controlando la situación y al final nah, la mujer se despertó, estaba mareada y pudimos averiguar que fue un resbalón de una piedra y un golpe en la cabeza con una piedra (tenía que ser vasca por lo menos, porque a mí me pasa algo así y cenamos cerebro).
Ya de vuelta y comentándonos por el camino todo lo que nos había pasao, en el último semáforo antes de llegar a mi casa, yo me arriesgo el físico y cruzo mientras que Biel se queda

en el otro lao. Me situo apoyado en un murito esperándolo cuando de mi derecha aparecen 2 pedazo de travelos. Y digo travelos porque eran de verdá hombres todavía en casi toda su totalidad, ya que hay algunas que mira, son femeninas. Uno medía 1,60 m más o menos y estaba to mazas. Tenía unas perolas de silicona que cantaban la vida y llevaba el pelo largo y pintao hasta las trancas. Su compañero era un tío de 1,80m más o menos que me daba miedo hasta a mí. Este llevaba menos perolas pero era más tocho en su totalidad. Yo, con mis gafas tipo espejo, me quedo mirando mientras el más tocho, me mira de arriba a abajo y se muerde el labio. En esos 4 o 5 s pa mí que se me pasaron toas las maneras de huir por mi cabeza: tirarme a cruzar con el semáforo en rojo, dejar la bici e irme corriendo, saltar la verja y tirarme a la riera... total, resistí y con mi cara de "aiba la ostia" llego Biel y ya nos fuimos tronchando hasta que llegamos a mi casa.
Os lo juro que en la vida me habían pasao tantas cosas tan extrañas toas ellas el mismo día y en tan poco tiempo. Estoy que ya me da miedo salir más a la calle por si acaso.
Un saludo, Costillo
La frase: "
Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes"